Protege tu privacidad destruyendo tu smartphone

A día de hoy es bastante habitual que vendamos nuestros smartphones y adquiramos otros de segunda mano, pero no somos conscientes de que realmente estamos vendiendo parte de nuestra privacidad. A pesar de que el móvil esté restaurado de fábrica puede contener mucha información personal medianamente fácil de recuperar.

El fabricante de seguridad Avast ha llevado a cabo un estudio en el que ha analizado 20 dispositivos Android comprados en un mercado de segunda mano y cuyos propietarios habían realizado una restauración de fábrica.

Tras ello, y a pesar de que aparentemente no contenían ningún tipo de información de su antiguo dueño, fueron capaces de recuperar más de 40.000 fotografías, 15.000 fotos de familia y niños, 750 de mujeres desnudas y 250 selfies provocativos. Además de más de 1.000 búsquedas de google, 750 correos electrónicos y 250 contactos o direcciones de correo electrónico.

El presidente de Mobile en Avast, Jude McColgan, asegura que “la venta de su teléfono usado es una buena manera de hacer un poco de dinero extra, pero es potencialmente una mala manera de proteger su privacidad”. Es decir, si vendemos nuestro móvil en el mercado de segunda mano, podrían recuperar los datos contenidos en él para ser explotados en robos de identidad, chantaje u otros fines oscuros.

¿Pero por qué se pueden recuperar nuestros datos?

Cuando eliminamos un archivo de nuestro teléfono móvil, en realidad estamos borrando la referencia del archivo, no él en sí mismo. Por ello, la única forma de eliminar el rastro de esa información es que la memoria sea sobrescrita.

Otra de las soluciones más efectivas para disminuir el riesgo de intrusión en nuestra privacidad es encriptar todos los datos del teléfono. Si posees un dispositivo iOS lo hará de forma predeterminada y si es Android deberás ir al menú de Ajustes>Seguridad y activar la encriptación.

También existen otras vías como instalar una aplicación antirrobo que haga un barrido por todo nuestro smartphone y elimine, de forma permanente, su rastro. Y la más efectiva de todas, destruir nuestro dispositivo cuando no le vayamos a dar uso, dárselo a alguien que sepas que no utilizará la información de tu privacidad para fines ilegales o, simplemente, guardarlo bien en un cajón.

Y está claro que, en muchas ocasiones, la tecnología es contraproducente y nociva ya que, a la vez que nos aporta muchas facilidades para el día a día, nos reporta muchas preocupaciones y dilemas morales en cuanto a nuestra privacidad.

Fotografía: Youtube

admin

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